UN MARIDO DE IDA Y VUELTA

Ficha artística: Obra: Un marido de ida y vuelta. Autor: Enrique Jardiel Poncela. Reparto: Andoni Ferreño, Abigail Tomey, Juan Calot, José Lifante, Jordi Soler, Carlos Urrutia, Yolanda Farr, Pepe Sanz, Esperanza Lemos, Carmen Galiana, Antonia Paso, Nuria Ansón, Begoña Blanco y Andrés Arenas. Iluminación: Francisco Ruíz Ariza. Escenografía: Gil Parrondo. Vestuario: Peris Hermanos, Manuel Medina. Música: José Ramón Pardo. Efectos especiales: Reyes Abades. Producción: Gustavo Pérez Puig. Ayudante de dirección: Luís T. Melgar Valero. Dirección: Mara Recatero. Lugar: Patio porticado de San Luís Gonzaga en El Puerto. Aforo: Lleno.
ESPECTRAL JARDIEL
El teatro de Jardiel además de para los escenarios, está escrito para ser leído con lámpara y mesa camilla de por medio. No es fácil hoy en día que un productor se atreva a poner en escena una obra con diecisiete personajes, porque además de caro es arriesgado.
La muerte tiene una sola cosa agradable: las viudas. Con esta sentencia el autor madrileño que confiesa que no le gusta la carcajada verdulera, a la que denomina “eco del infierno”, desnuda ante el gran público su forma de ver la vida ante la adversidad, y desarrolla todo un tratado humorístico sobre los celos espectrales y su procedimiento terapéutico.
A las órdenes del espectro del señor de la casa, Jardiel mueve inteligentemente los hilos de los distintos personajes que dan vida a la que podríamos considerar como mejor comedia de un repertorio que curiosamente, no se inicia en el teatro, sino en los "cuentos odiosos, las novelas putrefactas, los artículos repugnantes y los versos presidiables", como catalogaría a su obra anterior al 26.
Un marido dominado por su autoritaria esposa que fallece de un ataque cardíaco el día que, para acudir a un baile de disfraces vestido de torero, su mujer le obliga a afeitarse su apreciada barba. Un médico que receta reuma, un mayordomo que siempre mantiene la compostura, un amigo que se cree gafe –José Lifante borda el arquetipo jardielesco- y el libro de sonetos de Shakespeare que recorre todos los rincones de la casa, unidos al trabajo de unos actores y actrices ya convertidos en verdaderos especialistas del teatro inteligente de Jardiel, consiguen que el público asistente pase una noche más que agradable en la penúltima del festival.
Los espectadores poco acostumbrados ya a representaciones con tres actos y dos descansos –sobraba uno-, supieron apreciar el esfuerzo de la producción y la dirección artística. El tándem formado por Gustavo Pérez Puig y Mara Recatero se ha convertido en verdadero especialista de este tipo de teatro.
ESPECTRAL JARDIEL
El teatro de Jardiel además de para los escenarios, está escrito para ser leído con lámpara y mesa camilla de por medio. No es fácil hoy en día que un productor se atreva a poner en escena una obra con diecisiete personajes, porque además de caro es arriesgado.
La muerte tiene una sola cosa agradable: las viudas. Con esta sentencia el autor madrileño que confiesa que no le gusta la carcajada verdulera, a la que denomina “eco del infierno”, desnuda ante el gran público su forma de ver la vida ante la adversidad, y desarrolla todo un tratado humorístico sobre los celos espectrales y su procedimiento terapéutico.
A las órdenes del espectro del señor de la casa, Jardiel mueve inteligentemente los hilos de los distintos personajes que dan vida a la que podríamos considerar como mejor comedia de un repertorio que curiosamente, no se inicia en el teatro, sino en los "cuentos odiosos, las novelas putrefactas, los artículos repugnantes y los versos presidiables", como catalogaría a su obra anterior al 26.
Un marido dominado por su autoritaria esposa que fallece de un ataque cardíaco el día que, para acudir a un baile de disfraces vestido de torero, su mujer le obliga a afeitarse su apreciada barba. Un médico que receta reuma, un mayordomo que siempre mantiene la compostura, un amigo que se cree gafe –José Lifante borda el arquetipo jardielesco- y el libro de sonetos de Shakespeare que recorre todos los rincones de la casa, unidos al trabajo de unos actores y actrices ya convertidos en verdaderos especialistas del teatro inteligente de Jardiel, consiguen que el público asistente pase una noche más que agradable en la penúltima del festival.
Los espectadores poco acostumbrados ya a representaciones con tres actos y dos descansos –sobraba uno-, supieron apreciar el esfuerzo de la producción y la dirección artística. El tándem formado por Gustavo Pérez Puig y Mara Recatero se ha convertido en verdadero especialista de este tipo de teatro.
Manolo Morillo - manolomorillo@hotmail.com
Crítica teatral - Festival de Teatro de Comedias de El Puerto -
Páginas de Cultura
Diario de Cádiz
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