Desde la Playa de la Puntilla

Manolo Morillo (El Puerto, 1957), actor portuense que mamó las tablas desde la infancia a través de su padre, el locutor Pepe Morillo. Ha pertenecido a los grupos Teja, Bellas Artes, Balbo, T.I.B. y Tirititrán Teatro. Actualmente colabora con Diario de Cádiz. El próximo proyecto en el que se encuentra inmerso es la preparación de una obra de Muñoz Seca dentro de los actos conmemorativos previstos para la inauguración del Teatro Principal, bajo la dirección de José L. Alonso de Santos.

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Lugar: El Puerto de Santa María, Cádiz, Spain

«Que Dios nos guarde de generales y funcionarios que son los principales enemigos del arte» decía Stanislavski en 1900.

sábado, septiembre 01, 2007

MORBO


No podemos negar que si algo ha potenciado la televisión de nuestros días, el number one se lo lleva el morbo por el morbo. La atracción hacia acontecimientos desagradables es un tipo de gimnasia tanto física como mental, que se practica con rigor británico a cualquier hora y a cualquier edad. Gran parte de la audiencia se mueve por impulsos enfermizos que de alguna manera les rellenan la agenda de sus quehaceres diarios. Por la mañana se desayunan con el relato del cuñado del chófer de Lady Di, que cuenta con pelos y señales como fue el trompazo real un día de San Ramón Nonato de hace diez años, y las sospechas de que la esposa del príncipe Carlos tuviera hijos egipcios de Dodi Al Fayed. Todo esto condimentado con un buen mollete de Antequera empapao de aceite de oliva sin desvirgar, a la mayor salud de los hipertensos. A la hora tercia la quincuagésima reposición de la muerte de Paquirri en Pozoblanco, la enlazan con la cogida de José Tomás y su paralelismo con el óbito por asta de toro de Manolete, que ya es estirar la cosa. Aquí con un vermú y unas aceitunitas se aplaca el vacío de estómago y se prepara el cuerpo hasta la hora nona, donde lo mórbido alcanza su clímax viendo caer al vacío a las criaturitas que saltaban de las Torres Gemelas en el fatídico 11-S. Si de algo saben los programadores televisivos, su máxima expresión la alcanzan apurando al límite del paroxismo y la exposición pública las miserias, las desgracias, las infelicidades y las desdichas de los demás. El share es impío por naturaleza y a la vez demoledor termómetro de vanidades exhibicionistas remuneradas con el color de la sangre ajena. Esta semana las imágenes de la trágica muerte de un joven futbolista andaluz, han recorrido el mundo digital y analógico envueltas entre la excusa de la inmediatez y la sinrazón de un oportunismo mediático que ni descansa ni deja descansar a los muertos. Y todo por un plato de lentejas.

Manolo Morillo - manolomorillo@hotmail.com
Visto y oído - Sección TV
Diario de Cádiz

1 Comments:

Blogger Doncel said...

Manolo: saludos cordiales
Te invito a mi colina

3:42 p. m.  

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