EL HOMBRE DE LOS MUÑECOS

Fue innovador dentro de esta rama de la escultura, ya que recreó imitando la vida rural de las gentes de El Puerto, a grupos costumbristas, escenas familiares y campestres con la vegetación del entorno como pitas, tunas y retamas, haciéndose particularmente famosos los dedicados a los vendedores de lotería que transitaban habitualmente por nuestra ciudad. Entre otros, recibió el Gran Premio de la Exposición y Feria de Navidad de 1927, que recibió de manos del rey Alfonso XIII.
Esta tradición tan arraigada en los hogares católicos españoles, fue importada desde Nápoles durante el reinado de Carlos III el rey ilustrado, y aunque la colonización mediática de los papásnoé/santaclaus/arbolitosdenavidad y demás fauna aborigen que nos inunda está haciendo su mella, es la Asociación de Belenistas Portuense ‘Ángel Martínez’ la que mantiene y fomenta en El Puerto la costumbre popular de la instalación del ‘nacimiento’.
Las familias Guilloto, Palomero, Yeste, Varo, las Hermandades de la Soledad, la Humildad, el Dolor, la Oración, el Rocío, las Asociaciones de Vecinos, Casas Regionales y entidades públicas y privadas traducen ese sentir de los portuenses y lo convierten en pequeñas manifestaciones artísticas. El sentido es el mismo pero las técnicas han variado acorde los tiempos. El papel de plata que se le robaba antes a las tabletas de chocolate para idealizar un río ya no es necesario. La pequeña industria del belén la hemos podido visitar hace unos días en ‘el palacio de congresos y exposiciones’ que el municipio nos adecenta cada diciembre en los altos del mercado/multiusos de abastos, que lo mismo sirve para un roto que para un descosío, PGOU incluído.
El carpintero más conocido de la era moderna soñaba con Ikea para amueblar su portalito, yo me quedo con Sucesores de Ángel Martínez. Amanece sobre El Puerto y será el turno de la calle del Sol.
Manolo Morillo
Desde la Calle de la Luna
Diario de Cádiz, 23 de diciembre de 2005